El caso de Ana y la dieta disociada.

Antes de descubrir la tabla de la dieta disociada me costaba un mundo decidir qué comer. Trataba de seguir las dietas que me daban mis amigas pero ninguna me dio el mismo resultado que a ellas. del cual contaban mis conocidas. Uno de mis problemas es que me cuesta mucho dejar de comer algunos alimentos. Probé suerte con muchas dietas, algunas recomendadas y otras de esas que salen en las revistas.

Indudablemente uno de mis alimentos favoritos son los quesos. Me gustan todos, con sabores fuertes y los más suaves, con o sin aliños. Sin embargo en todas las dietas que había realizado anteriormente, los quesos quedan fuera del menú. Mi pregunta era  ¿cómo salir de copas o compartir unas tapas sin poder comer queso?

Desde que descubrí la tabla ya no me hago problema. Con la dieta disociada, el hecho de estar a dieta no me impide seguir comiendo lo que me gusta. Ahora simplemente salgo a comer y a disfrutar con mis amigos, considerando siempre qué es lo que puedo combinar y lo que no. Mis amigos ya saben que suelo mirar en mi tabla para verificar que no esté cometiendo algún error.  Y lo mejor de todo, sigo comiendo mis quesos acompañados de algunos zumos de fruta naturales.

Estar a régimen o realizar un tratamiento para bajar de peso ya no es algo que me asuste o preocupe. Cada cierto tiempo, en períodos de mucho estrés suelo subir 2 o 3 kg. Cuando esto sucede retomo la alimentación disociada y recupero mi peso deseado, nada mejor que tener la solución a  un problema como éste.

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